(R2) La tumba de la reina

LaTumba

Tras su regreso, Manu se ve sorprendido por una llamada de Gerard en medio de la noche en la que le alerta de que una de las excavadoras se ha “encontrado” con “algo” inesperado y…enigmático

El sonido del móvil despertó, a Manu quien tras frotarse los ojos con una mano los abrió lentamente al tiempo que se incorporaba sentándose en la cama y bostezando mientras alargaba el brazo hasta la mesilla para coger su teléfono percatándose de que a duras penas eran las cinco de la madrugada y maldiciendo a quien fuera que le hubiera despertado.

—   ¿Si?. ¿Quien es? -, exclamó con tono seco y malhumorado.

—   Hola jefe, soy Gerard. Lamento despertarle a estas horas, pero me temo que le necesitamos urgentemente en el campo tres -, respondió su ayudante con voz alterada.

—   ¿Gerard?…mierda…-, dijo mientras acababa de desperezarse.-…vamos a ver…¿qué coño es lo que pasa y por qué narices no puede esperar hasta el mediodía?; tengo que pasarme por la oficina a las…-.

—   …lo siento jefe, pero de verdad que le necesitamos aquí YA mismo. ¿Es qué no leyó usted mi informe sobre los restos qué hemos encontrado?-.

—   Sí Gerard, sí que lo he leído y por cierto que me lo podías haber enviado un poquito antes -.

—   Lo siento, pero es que al principio no tenia ni la menor idea de que esto pudiera ser tan importante. Creí que eran tan solo unos restos sin importancia y no quise molestarle, pero ayer uno de nuestros arqueólogos vino a verme muy nervioso y me informó de que si el gobierno israelí se enteraba de lo que habíamos encontrado, sin lugar a dudas paralizaría el trabajo, así que le envié el informe y estaba esperando a hablarlo mañana…bueno hoy con usted, pero es que hace una hora, una de las excavadoras que estaba parada al lado de la zona del hallazgo sencillamente…se hundió…se la tragó la tierra -.

—   ¿Qué? -,exclamó Manu incrédulo,-…¿como que se hundió?-.

—   Pues eso jefe, que se abrió un agujero bajo ella y acabó a seis metros de profundidad -.

—   No lo entiendo. Nuestros geólogos habían dicho que el terreno era seguro y que…-

—   …pues no lo era jefe. Como le he dicho, la excavadora ha acabado en el fondo de una especie de enorme cueva y lo peor de todo es que…que no está vacía -.

—   ¿Qué no está vacía?…a…¿a qué demonios te refieres Gerard? -.

—   Creo que por accidente, hemos descubierto “algo” muy gordo jefe. La cueva esta llena de tablillas de arcilla como la de la foto que le envié y nuestros arqueólogos dicen que posiblemente se trate del descubrimiento mas importante de este siglo y ya sabe lo que eso podría significar…-.

—   …sí, claro que lo sé. Que habría que detener los trabajos durante semanas o incluso durante meses -.

—   O quizás para siempre jefe, pero yo no sé que hacer, no sé si sacar la excavadora y volver a tapar el agujero, o si…-.

—   …no, me temo que eso no seria una buena idea. Si hacemos eso y los israelís se llegan a enterar…dios, no quiero ni pensarlo. Hagamos una cosa; tu se discreto y mantén a la gente alejada de esa puñetera cueva mientras que yo llego. Ahora mismo me visto y salgo para allá,¿de acuerdo? -.

—   Ok jefe, como usted diga -, le respondió su ayudante mas tranquilo por quitarse la responsabilidad de encima.

Una vez hubo colgado el teléfono, Manu se dio una rápida ducha, se vistió y tras bajar hasta el garaje del edificio, se subió a su Land-Rover y se dirigió hacia el lugar en el que estaban realizando la construcción de una gran planta depuradora que abastecería al nuevo asentamiento autorizado por el gobierno israelí y en el que estaba previsto que se asentarían cinco mil nuevos colonos.

Cuarenta y cinco minutos después, saludó a los dos guardias armados que custodiaban la verja que daba acceso a la obra y se dirigió hacia las luces que brillaban en el lugar indicado por Gerard mientras le maldecía por su falta de cautela y mascullaba :

—   ¡Discreto!…¡le dije que fuera discreto y esas putas luces deben de verse incluso desde la estación espacial joder! -.

Al llegar hasta las luces, detuvo el coche en medio de una gran polvareda y con largos pasos se acercó hasta el grupo de hombres que estaban reunidos en torno al lugar al que apuntaban los focos, un agujero de unos ocho metros de diámetro y seis o siete de profundidad del que tan solo asomaba el cazo de la excavadora y alrededor de la cual se movían varios hombres.

—   Hola jefe -, le saludó con cierta timidez Gerard.

—   Hola Gerard -, respondió él. – ¿No te había dicho que fueras discreto? -, le reprochó señalando a su alrededor, – Y ademas…¿por qué narices hay tanta gente por aquí?-.

—   Son tan solo los arqueólogos y el equipo mínimo para sacar la excavadora…eso si es que usted decide sacarla, claro está -.

—   Bufff…-, suspiró él,-…sí, supongo que habrá que sacarla, pero antes quiero echarle un vistazo a lo que sea que hay ahí abajo y también quiero hablar ya mismo con Jhosep Muller, el jefe del equipo de arqueólogos. Creo que “teóricamente” trabajan para nosotros ¿verdad?, o al menos nosotros les pagamos, así que quiero que me explique que coño hay ahí abajo que es tan importante como para que haya que detener los trabajos -.

—   Jhosep se encuentra ahora mismo en el interior de la gruta jefe, así que si quiere hablar con él sera mejor que bajemos -, respondió mientras señalaba hacia una escalera que descendía hasta el interior del enorme agujero.

Una vez en el fondo, la malhumorada expresión de Manu, se volvió de sorpresa al tiempo que exclamaba:

—   …madre…de dios. Gerard estamos en un lio…-.

—   …muy gordo jefe, un lio muy gordo -, le interrumpió Jhosep mientras le tendía una tablilla de arcilla rectangular y de unos treinta centímetros de longitud.

—   Jhosep…¿qué es este lugar?.¿Y qué es…esto? -, dijo cogiendo la tablilla entre sus manos.

—   Pues…aun no podemos estar totalmente seguros, pero esta tablilla esta escrita en sumerio antiguo y si la traducción que hemos echa es correcta, creo que…creo que estamos en una de las salas de la tumba de Ku-Bau -.

—   ¿Cómo?…¿Ku-Bau?…y…¿y quien demonios era Ku-Bau? -, preguntó confuso.

—   ¿Qué quien era Ku-Bau?. Pues Ku-Bau fue una reina sumeria de la tercera dinastía que gobernó la ciudad de Kish y…-.

—   ¿Sumeria?.¿Pero qué?…por dios esto no es…estamos en Israel…-.

—   Ya, pero hay datos que indican que en los albores del segundo milenio antes de Jesucristo, algunos sumerios temiendo que su cultura y sus tradiciones desaparecieran tras haber sido absorbidos por los acadios, emigraron hacia Canaán convirtiéndose en el germen del pueblo Hebreo y es muy posible que también se hubieran llevado con ellos los restos de algunos de sus antiguos regentes y desde luego que Ku-Bau lo era y mucho -.

—   Ya…¿y por qué era tan importante? -.

—   Pues…pues porque Ku-Bau, entre otras cosas fue una tabernera que por méritos propios llegó a convertirse en la primera reina de la que se tiene conocimiento en oriente. La primera mujer que reinó sin llegar al cargo a través de un matrimonio y durante su reinado, la ciudad de Kish, progresó y se afianzó tanto política como económicamente, alcanzando una enorme importancia en toda Mesopotamia. Digamos que es sin lugar a dudas, una de las figuras femeninas mas importantes de la historia de la humanidad -.

Manu miró a su alrededor admirando por primera vez las estatuas que cubrían las paredes de la gruta y lentamente, se acercó hasta una gran puerta de bronce con un enorme y bello rostro de mujer grabado sobre ellas y custodiada por dos columnas de mármol, en realidad, dos amenazantes estatuas de mármol que supuso representaban a dos antiguas deidades. Las contempló durante unos segundos y sin volverse dijo:

—   Gerard -.

—   ¿Si jefe? -.

—   Llama a Bruselas y diles que…que tenemos un problema…un gran problema -.

1 Comment

  • Responder marzo 1, 2014

    luis

    Me a gustado la dirección que toma hacia el tema arqueologico aunque se me a echo cortito pero en general me a resultado entretenido.

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