(R1) Un profundo dolor

Un profundo dolor

Una tarde fría presagiaba aquel fatal destino, del cual Manu no podía escapar… la tragedia de aquel día, daría un giro de 360° a su vida.  Iratxe, su esposa se debatía entre la vida y la muerte… y no estaba sola, la vida de su hija también pendía de un hilo…

Ese día había transcurrido con la calma habitual, sin embargo el clima, se había encargado de presagiar la tragedia que se iba a desatar.

Tomaba el metro de regreso a casa, cuando recibí la llamada a mi móvil: era una voz desconocida, pero con un tono familiar, que me informaba escuetamente:

-          Bueno, Manu al habla

-          Hola Manu, debes venir al hospital situado entre la quinta y sexta avenida, tu esposa Iratxe se encuentra hospitalizada aquí.

-          ¿Iratxe?- al oír su nombre mi corazón dio un súbito vuelco -¿Se encuentra bien? – debía de estarlo,  las ultimas semanas de su embarazo las había pasado sin molestia alguna, e incluso disfrutaba viendo los trajecitos que había comprado para abrigarla, a menos que…

-          Lamento informarte que no, ella me pidió llamarte, antes de entrar a quirófano.

-          Voy enseguida.

Corrí a toda prisa a tomar un taxi que me llevara en  esa dirección,  las principales calles y avenidas adquirían un tono difuso conforme el taxi avanzaba, y mi suplicio era grande al saber que la vida de Iratxe y la de nuestra pequeña Sofía peligraban.

Minutos más tarde entre al vestíbulo del hospital, donde una enfermera obesa y de baja estatura, me explicaba la situación actual de mi esposa. Mi desesperación y mi impotencia  eran tan grandes que no podía controlar las lágrimas que caían de mis mejillas; al borde del colapso emocional, alguien toco mi hombro y me saludo.

-          Hola Manu, lamento que volvamos a coincidir, aunque bajo difíciles circunstancias.

-          Hola Josu… – al voltear vi que su ropa  estaba completamente ensangrentada, y una expresión de pesar se dibujaba en su rostro. Debió leer la interrogante que se dibujó en mi cara porque se apresuró a contestarme.

-          Yo estaba allí cuando sucedió todo, por lo que traje a tu esposa lo más pronto posible…

-          Dime Josu ¿Qué es lo que sucedió? Hasta el momento solo me han dicho que ella está en estado crítico, y que están haciendo lo posible por salvarla a ella y a nuestra bebe.

-          Permíteme invitarte un café y te cuento todo lo ocurrido.

Accedí, mas por el hecho de que me pudiese explicar la situación que por cortesía; la cafetería del hospital se encontraba sumida en una bruma densa, y me movía por inercia dentro de ella; no recuerdo como llegue allí, ni quienes eran las personas que ahí se encontraban, solo sé  que aquel momento quedo grabado en mi mente, cuando aquella persona cruzó justo al lado mío.

Vestía una sudadera gris y pantalón de mezclilla,  su rostro  reflejaba una calma relativamente absoluta, como si el tiempo no transcurriera a su alrededor. Clavo sus ojos color marrón en los míos, y por un momento me sentí envuelto en una atmosfera familiar: el cálido día de verano en el que Iratxe y yo contraíamos nupcias, su vestido blanco, sus hermosos hoyuelos asomándose en su sonrisa y la felicidad irradiada en su rostro, todos nuestros familiares allí, los sueños construidos…

Volví a la realidad, con un dolor más punzante en mi pecho; voltee para ver de nuevo a aquel desconocido, pero ya no se encontraba allí. Entonces continúe mi marcha con rapidez.

Josu trajo dos cafés negros y se sentó a mi lado ofreciéndome la bebida. Puede ver en su rostro la dificultad que le suponía la información que me iba a decir.

-          Manu… me la encontré por casualidad en un restaurante cercano… habíamos estado conversado un poco acerca de los nuevos proyectos que tenían en común y la alegría que ocasionaba la próxima llegada de su nena… tu esposa… estaba a punto de tomar un taxi para ir a casa… Manu… no tuve tiempo de reaccionar, el conductor impacto el lado por el cual ella subía. Antes de llegar aquí… -me dijo mientras sacaba un objeto del bolsillo delantero de su pantalón- me pidió que me comunicara contigo y te diera esta medalla, que ello significaba mucho para ambos.

Mis pensamientos corrieron rumbo a aquel día, en el que le regale esa medalla y me prometió, que si faltase algún día, esa medalla sería un grato recuerdo del amor vivido entre los dos… ella ahora sentía que iba a fallecer y se despedía de mi de esa manera…

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